2026

ESPECIAL CUARESMA

Tiempo de Perdón   ·   Tiempo de Conversión

CAMINO
cuaresmal… 

 HACIA LA Pascua

Nos acercamos a la Cuaresma, tiempo de indecible gracia que la Iglesia nos regala para peregrinar junto a Jesús por el desierto, seguir sus huellas por la Vía dolorosa, perseverar junto a María al pie de la Cruz, a fin de poder cantar con los ángeles y los santos la alegría de la Resurrección, en el glorioso Domingo Pascual.

«Los atletas que corren en el estadio corren todos, pero uno sólo consigue el premio. Corred como él, para conseguirlo. Todo atleta se impone moderación en todas sus cosas. Ellos lo hacen para alcanzar una corona que se marchita; nosotros una que no se ha de marchitar jamás».
(1Co 9, 24-25)

Día a día, a la luz de la Palabra de Dios, iremos profundizando en las armas que Él mismo nos concede para vencer en la batalla que diariamente libramos, para no desfallecer en la carrera por el Reino de los Cielos, y para animar a otros a emprender esta peregrinación, cuya meta no es otra que la Felicidad Eterna.

RECURSOS para Cuaresma

Examen de conciencia

Realiza un buen examen de conciencia antes de confesarte

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Vía Crucis

Vivamos  cada uno de los momentos de la Pasión de nuestro Salvador por medio del rezo del santo Vía Crucis

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Revista Peregrinemos

Adquiere la revista Peregrinemos para seguir las lecturas diarias y reflexiones. 

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Novena a la Divina Misericordia

Meditación diaria y el rezo de la coronilla de la Divina Misericordia

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«Cada año, la Cuaresma nos propone un tiempo propicio para intensificar la oración y la penitencia y para abrir el corazón a la acogida dócil de la voluntad divina. Ella nos invita a recorrer un itinerario espiritual que nos prepara a revivir el gran misterio de la muerte y resurección de Jesucristo, ante todo mediante la escucha asidua de la Palabra de Dios y la práctica más intensa de la mortificación. »

«María, nuestra guia en el itinerario cuaresmal, conduzca a todos los creyentes a un conocimiento cada vez más profundo de Cristo muerto y resucitado, razón última de nuestra existencia. Ella, la fiel sierva de su divino Hio, junto a Santa Ana y a San Joaquín, intercedan por cada uno de nosotos ahoray y en la hora de nuestra muerte. Con afecto os imparto mi Bendición. »

Vaticano, 8 de septiembre de 2004
IOANNES PAULUS PP II