8 de marzo

Redescubramos la verdad de la obediencia

III Lunes de Cuaresma

La OBEDIENCIA
8 de marzo

La OBEDIENCIA está en relación directa con la ESCUCHA. Obedece quien ha escuchado y escucha quien AMA. Sólo podemos hablar de verdadera obediencia cuando ésta brota del amor.

Para comprender lo anterior, podemos citar un ejemplo: La manifestación de que amamos a nuestros padres es que les obedecemos; y así lo experimentan ellos mismos; por el contrario, cuando somos rebeldes e indóciles, es un signo claro de que no les amamos, no confiamos en sus palabras ni damos fe a que desean en todo nuestro bien.

Hoy Dios nos invita a vivir en esa relación de verdaderos hijos que confían en su Padre del cielo, fiándose de su Palabra. Nos invita a que, como Jesús nuestro Maestro, vivamos de toda palabra que sale de su boca y así en obediencia al Padre, venceremos las tentaciones que nos acechen, pues es Cristo, el Hijo obediente del Padre, quien vence en nosotros. La obediencia a Dios, nos hace ser más humanos, más libres, más hijos.

Siempre, querámoslo o no, estamos en referencia a otro u obedeciendo a alguien. El peligro radica en que, si no es la Voluntad de Dios la que acatamos, será otra ajena; puede ser: la del mundo, con sus normas y lineamientos; la del demonio, cuyo dominio déspota busca nuestra ruina; o la nuestra, llena de caprichos propios, que nos arrastran al abismo del pecado.

Por ello, adentrémonos en la aventura de obedecer a Dios, ¡no quedaremos defraudados! Roguemos a nuestra Santísima Madre, que nos conceda esa docilidad propia de los hijos de Dios, que confían en su Padre del cielo y reconocen que en su Voluntad se encuentra su paz. Así recibiremos, como Naamán, la salud de alma y cuerpo, pues la obediencia sana y restaura en nosotros las heridas causadas por el pecado.

Compromiso de hoy

En este día, trabajemos la virtud de la obediencia, reconociendo con humildad la voz de Dios cada una de sus mediaciones.