5 de Marzo

Envidia Vs. Caridad

II Viernes de Cuaresma

Envidia
5 de marzo

Las lecturas nos muestran a José, el predilecto de su padre, que por envidia de sus hermanos es vendido como esclavo a Egipto. En el Evangelio, nuestro Señor habla de estos trabajadores que matan al heredero de la viña para quedarse con ella. Queda claro que José es gura de Cristo, que fue vendido y entregado a la muerte.

Llegados a este punto, podemos reflexionar cuántas veces nos dejamos llevar por el vicio de la envidia, que nos impulsa a obrar con malicia para con nuestros hermanos, deseándoles el mal u obrando con hipocresía. San Agustín veía en la envidia el pecado diabólico por excelencia (cf. Sb 2,24); decía: «De la envidia nace el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por su prosperidad».

La virtud que vence este vicio es la caridad; por tanto, para erradicarlo de nuestro corazón y ayudar a otros a hacer lo mismo, es muy importante revestirnos de humildad y reconocer arrepentidos que este vicio nos aqueja. En primer lugar, hemos de exponerlo ante el Señor en la confesión, y trabajar por desterrarlo día a día orando y dando gracias a Dios por el don de nuestros hermanos, de los familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, por aquella persona a quien tal vez se nos dificulte más amar; dar gracias por los beneficios que han recibido, e interceder, ofreciendo sacrificios por sus necesidades y por las situaciones difíciles que puedan estar atravesando.

Aunque en un primer momento pueda contrariar nuestros sentimientos, procuremos hacerle el bien a aquellas personas que nos resultan menos gratas, dejándonos impulsar por el deseo de la gloria de Dios. De este modo, seremos parte del ejército de los pequeños que forma la Santísima Virgen María. Bajo las órdenes de esta bondadosa Capitana, sin duda venceremos al antiguo enemigo y lograremos que el Reino de Dios se extienda a todos los corazones.

Compromiso de hoy

Compartamos este vídeo juntos en familia y revistámonos de la fuerza del amor que vence toda rencilla, envidia y temor.