Día 31 de la preparación


Preparación: día 31

Descarga aquí un estracto del libro de San Luis Mª Grignión de Montfort: Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María.

COMPROMISO:

ORACIONES QUE SE REZAN DESDE EL DÍA 27 HASTA EL DÍA 33

Letanías al Espíritu Santo

  • Señor, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Cristo, ten piedad
  • Cristo, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Cristo, óyenos
  • Cristo, óyenos
  • Cristo, escúchanos
  • Cristo, escúchanos
  • Dios Padre Celestial,
  • Ten misericordia de nosotros.
  • Dios, Hijo, Redentor del mundo
  • Dios, Espíritu Santo,
  • Trinidad Santa, un solo Dios,
  • Espíritu que procede del Padre y del Hijo:
  • Ilumínanos y santifícanos.
  • Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste.
  • Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas.
  • Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas.
  • Espíritu que das testimonio de Cristo.
  • Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosa,
  • Espíritu que sobreviene a María.
  • Espíritu del Señor que llena todo el orbe.
  • Espíritu de Dios que habita en nosotros.
  • Espíritu de sabiduría y de entendimiento.
  • Espíritu de consejo y de fortaleza.
  • Espíritu de ciencia y de piedad.
  • Espíritu de temor del Señor.
  • Espíritu de gracia y de misericordia.
  • Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad.
  • Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz.
  • Espíritu de humildad y de castidad.
  • Espíritu de benignidad y de mansedumbre.
  • Espíritu de multiforme gracia.
  • Espíritu que escrutas los secretos de Dios.
  • Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables.
  • Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma.
  • Espíritu en el cual renacemos.
  • Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones.
  • Espíritu de adopción de los hijos de Dios.
  • Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste.
  • Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos.
  • Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres.
  • Sednos propicio,
  • Perdónanos, Señor.
  • Sednos propicio,
  • Escúchanos, Señor.
  • De todo mal,
  • Líbranos, Señor
  • De todo pecado.
  • De tentaciones e insidias del demonio.
  • De la presunción y desesperación.
  • De la resistencia a la verdad conocida.
  • De la obstinación y de la impenitencia.
  • De la impureza de la mente y del cuerpo.
  • Del espíritu de fornicación.
  • De todo espíritu del mal.
  • Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo:
  • Te rogamos óyenos.
  • Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán
  • Por Tu advenimiento sobre los discípulos.
  • En el día del juicio, nosotros pecadores.
  • Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El.
  • Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos.
  • Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne.
  • A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne.
  • Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios.
  • Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
  • Para que no creamos a todo espíritu.
  • Para que probemos a los espíritus si son de Dios.
  • Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud.
  • Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano.
  • Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo,
  • Perdónanos, Señor.
  • Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo,
  • Escúchanos, Señor
  • Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo,
  • Ten piedad de nosotros.

Oremos:
Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Ave Maris Stella

Salve, Estrella del Mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del Cielo.
Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.
Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.
Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.
Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.
Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino
seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para
siempre contigo.
Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo
soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres
personas un mismo
honor. Amén.

Letanías del Santo Nombre de Jesús

  • Señor, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Cristo, ten piedad
  • Cristo, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Señor, ten piedad
  • Cristo, óyenos
  • Cristo, óyenos
  • Cristo, escúchanos
  • Cristo, escúchanos
  • Dios, Padre celestial
  • Ten piedad de nosotros
  • Dios, Hijo, redentor del mundo,
  • Dios, Espíritu Santo,
  • Dios santo, trino y uno,
  • Jesús, Hijo de Dios vivo,
  • Jesús, resplandor del Padre,
  • Jesús, candor de la luz eterna,
  • Jesús, rey de la gloria,
  • Jesús, sol de justicia,
  • Jesús, Hijo de la Virgen María,
  • Jesús, amable,
  • Jesús, admirable,
  • Jesús, Dios fuerte,
  • Jesús, Padre del siglo futuro,
  • Jesús, ángel del gran consejo
  • Jesús, poderosísimo,
  • Jesús, obedientísimo,
  • Jesús, manso y humilde de corazón,
  • Jesús, amador de la castidad,
  • Jesús, amador nuestro,
  • Jesús, Dios de paz,
  • Jesús, autor de la vida,
  • Jesús, modelo de virtudes,
  • Jesús, celador de las almas,
  • Jesús, Dios nuestro,
  • Jesús, refugio nuestro,
  • Jesús, padre de los pobres,
  • Jesús, tesoro de los fieles,
  • Jesús, buen pastor,
  • Jesús, luz verdadera,
  • Jesús, sabiduría eterna,
  • Jesús, bondad infinita,
  • Jesús, camino y vida nuestra,
  • Jesús, gozo de los ángeles,
  • Jesús, rey de los patriarcas,
  • Jesús, maestro de los apóstoles,
  • Jesús, doctor de los evangelistas,
  • Jesús, fortaleza de los mártires,
  • Jesús, luz de los confesores,
  • Jesús, pureza de las vírgenes,
  • Jesús, corona de todos los santos,
  • Sednos propicio,
  • Perdónanos, Jesús
  • Sednos propicio,
  • Escúchanos, Jesús
  • De todo mal,
  • Líbranos, Jesús
  • De todo pecado,
  • De tu ira,
  • De las asechanzas del demonio,
  • Del espíritu de fornicación,
  • De la muerte eterna,
  • Del desprecio de tus inspiraciones,
  • Por el misterio de tu santa encarnación,
  • Por tu nacimiento,
  • Por tu infancia,
  • Por tu vida divina,
  • Por tus trabajos,
  • Por tu Pasión y gloria,
  • Por tu cruz y desamparo,
  • Por tus sufrimientos,
  • Por tu muerte y sepultura,
  • Por tu resurrección,
  • Por tu ascensión,
  • Por tu institución de la santísima Eucaristía,
  • Por tus gozos,
  • Por tu gloria,
  • Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
  • Jesús, perdónanos
  • Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
  • Jesús, escúchanos
  • Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
  • Jesús, ten piedad de nosotros
  • Jesús óyenos.
  • Jesús óyenos.
  • Jesús escúchanos.
  • Jesús, escúchanos

Bendito sea el nombre del Señor.
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a Jesucristo

de San Luis María Grignión de Montfort

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido. Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta ara calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí. «Haec facta est mihi». ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas. ¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.

¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida. ¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.

Oh, Jesús, que vives en María

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti. Forja en nuestra alma, ¡Oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad. Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de Ti podremos caminar. Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.