Miércoles 24 de febrero

Oh Dios, crea en mi un corazón puro

I Miércoles de Cuaresma

Abandonar todo pecado
23 de febrero

Abandonar todo pecado

Cuántas veces hemos hecho caso omiso a las palabras sabias de algún familiar, de nuestros padres, o de algún buen amigo que, viendo o -peor aún- sufriendo nuestra mala conducta, nos invitan a cambiar, a acercarnos a Dios, a abandonar todo pecado y desorden en que pudiésemos estar inmersos. Tal vez, por el endurecimiento de nuestro corazón no hemos querido acoger ese llamado que Dios nos hace a través de ellos, especialmente por medio de su Palabra, que nos invita a convertirnos, a vivir la vida cristiana, la vida de gracia y santidad.

«El Señor nos llama para que nos acerquemos a Él deseando ser como Él». Abandonar todo pecado

«La Cuaresma ha de vivirse con el espíritu de filiación, que Cristo nos ha comunicado y que late en nuestra alma. El Señor nos llama para que nos acerquemos a Él deseando ser como Él». 

San Josemaría Escrivá

Dios sabe hablar por medio de quien quiere, y como quiere, pues es Él quien escoge las circunstancias y los instrumentos; mas la clave se halla en estar atentos para acoger esas mediaciones, no como mera palabra de hombres, sino como Palabra de Dios, que sale a nuestro encuentro para devolvernos al camino de la verdad y el bien, encauzándonos hacia esa vida nueva.

Hoy, a ti y a mí, el Señor mismo nos invita a salir de toda postración de pecado en que nos encontremos y de toda miseria en la que éste nos sumerja. Dios sólo quiere ver un corazón quebrantado, no endurecido; humilde, no soberbio, que desde lo profundo clame: “¡LEVÁNTAME, SEÑOR!” Y Él, que tiene entrañas de compasión y misericordia para con quien desea volver a su Casa a encontrarse con su abrazo de perdón, de sanación, de liberación, lo levantará.

¡ÁNIMO! No perdamos tan magnífica oportunidad. Dios nos ama y tiene el poder para re-hacer nuestra vida y corazón, llenándolo de amor. La Virgen nos asiste maternalmente; Ella, que conoce tu historia y la mía, sabrá limpiar nuestras manchas y ponernos en las manos de nuestro Padre del Cielo.

Compromiso de hoy

Prestemos especial atención a las mediaciones que el Señor envíe en este día para hablarnos al corazón. Al finalizar la jornada podemos poner por escrito las veces en las que le escuchamos y reconocimos su Voz, y las que no, a fin de disponernos para escucharle y obedecerle cada vez con más prontitud.