SU RECOMPENSA LO PRECEDE

El Evangelio de hoy nos recuerda la ternura de Dios que no quiere “que ninguno de estos pequeños se pierda” (Mt 18,14) y que la alegría del Señor es nuestra conversión, pues dice en otro pasaje: “Hay más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos” (Lc 15,7); con lo cual, lo primero que hemos de hacer es reconocernos pecadores y así llegaremos a la ALEGRÍA DEL PERDÓN Y LA SALVACIÓN. ‘

 Esto es una gracia, por lo que la iniciativa es siempre de nuestro Buen Padre pero hemos de tener presente que, como dice el apóstol, la gracia supone la naturaleza


Crucifixion

y que las manos de Jesucristo están abiertas y clavadas en la Cruz porque no cesa de entregarse.


Por lo tanto, este tiempo de espera en el que nos encontramos es el momento propicio para disponernos a acoger sus gracias y recibirle a Él esta Navidad.

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