Sábado 11 de Agosto

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Habacuc 1, 12 – 2, 4

 

Señor, ¿no eres, desde siempre, mi Dios? ¡Oh, Santo, que no muramos!

Señor, lo pusiste para sentenciar; ¡oh, Roca!, lo estableciste para juzgar.

Tus ojos, puros para contemplar el mal, no soportan ver la opresión.

¿Por qué, pues, ves a los traidores y callas, cuando el malvado se traga al justo? Tratas a los hombres como a peces del mar, como a reptiles sin dueño. Los atrapa a todos con su anzuelo, los arrastra con su red; los amontona en su barca contento y alegre. Por eso ofrecen sacrificios a su red e incienso a su barca, pues en ellos tienen su sustento, su ración y comida abundante.

¿Seguirá vaciando su red, asesinando pueblos sin compasión?

Aguantaré de pie en mi guardia, me mantendré erguido en la muralla y observaré a ver qué me responde, cómo replica a mi demanda.

Me respondió el Señor: «Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar. Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará.

Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá».

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13

 

R/. No abandonas a los que te buscan, Señor.

 

Dios está sentado por siempre

en el trono que ha colocado para juzgar.

Él juzgará el orbe con justicia

 y regirá las naciones con rectitud. R/.

Él será refugio del oprimido,

su refugio en los momentos de peligro.

Confiarán en ti los que conocen tu nombre,

porque no abandonas a los que te buscan. R/.

Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;

narrad sus hazañas a los pueblos;

él venga la sangre, él recuerda

 y no olvida los gritos de los humildes. R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 14-20

 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas, le dijo: «Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos y no han sido capaces de curarlo».

Jesús tomó la palabra y dijo: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo».

Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?».

Les contestó: «Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».   

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.