MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 10

«La mies es abundante, pero los operarios son pocos». ¡ROGAD! Este es el mandato que el Señor nos da, y no nos pide acciones extraordinarias, ni sorteos para entrar a su servicio, sino Oración, es decir, inclinar el oído para conocer su Voluntad, para que Él pueda hablar al corazón de tantos jóvenes a quienes el ruido del mundo les impide escuchar la llamada de Dios. Ofrezcamos horas santas de Adoración Eucarística suplicando por muchas santas vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales comprometidas con nuestra santa Madre Iglesia.

Y si aún no conoces la ubicación que Él ha pensado para ti desde toda la eternidad, te recomendamos esta oración de san Alfonso en su libro Vocación Religiosa: «¡Oh Señor mío Jesucristo, que habéis muerto para salvarme!, os suplico, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, que me deis la luz y la fuerza necesaria de elegir el estado que más convenga a mi salvación. Y Vos, oh María, Madre mía, alcanzadme esta gracia con vuestra poderosa intercesión. Amén».

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