Nuestra Señora de Guadalupe

Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, que no se turbe tu rostro, tu corazón ¿acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?No soy la Fuente de tu alegría? ¿No estas en el hueco de mi mano, en el crucero de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cinco × 3 =