Miércoles 4 de julio

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Amós 5, 14-15. 21-24

 

Buscad el bien, no el mal, y viviréis, y así el Señor, Dios del universo, estará con vosotros, como pretendéis. Odiad el mal y amad el bien, instaurad el derecho en el tribunal. Tal vez el Señor, Dios del universo, tenga piedad del Resto de José.

«Aborrezco y rechazo vuestras fiestas -dice el Señor-, no acepto vuestras asambleas. Aunque me presentéis holocaustos y ofrendas, no me complaceré en ellos, ni miraré las ofrendas pacíficas con novillos cebados. Aparta de mí el estrépito de tus canciones; no quiero escuchar la melodía de tus cítaras. Que fluya como agua el derecho y la justicia como arroyo perenne».

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16bc-17

 

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

 

Escucha, pueblo mío, voy a hablarte;

Israel, voy a dar testimonio contra ti;

-yo soy Dios, tu Dios-. R/.

No te reprocho tus sacrificios,

pues siempre están tus holocaustos ante mí.

Pero no aceptaré un becerro de tu casa,

ni un cabrito de tus rebaños. R/.

Pues las fieras de la selva son mías,

y hay miles de bestias en mis montes;

 conozco todos los pájaros del cielo,

 tengo a mano cuanto se agita en los campos. R/.

Si tuviera hambre, no te lo diría;

pues el orbe y cuanto lo llena es mío.

 ¿Comeré yo carne de toros,

beberé sangre de cabritos? R/.

¿Por qué recitas mis preceptos

 y tienes siempre en la boca mi alianza,

tú que detestas mi enseñanza

 y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 28-34

 

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos.

Desde los sepulcros dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?». A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara». Jesús les dijo: «Id». Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y murieron en las aguas. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.

Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.   

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.