MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 11

Celebramos a san Benito, un santo muy conocido en nuestros países, especialmente por la medalla que lleva su imagen y su oración de bendición.

Es preciso conocer que el uso de los sacramentales es para nosotros una ayuda en nuestro camino de fe, sin embargo, no podemos pensar que en ellos se encuentra nuestra salvación… Sólo Dios nos salva, y el mejor antídoto ante el mal es permanecer en su Voluntad, es decir, la vida de la gracia: Frecuentar los sacramentos, la oración (especialmente la adoración Eucarística), las obras de misericordia, etc.; tales ejercicios de fe nos conducen a comprender mejor y aprovechar las gracias que Dios nuestro Señor quiere concedernos por medio de los sacramentales, pero que con frecuencia, por desconocerlo, dejamos de apreciar y recibir sus beneficios.

¿Qué esperamos para profundizar en las riquezas de nuestra fe? Pidámosle a María, Madre de la Eucaristía su intercesión, y adentrémonos en las maravillas del Depósito de la fe confiado por Cristo nuestro Señor a su Iglesia.

«Se llaman sacramentales los signos sagrados instituidos por la Iglesia cuyo fin es preparar a los hombres para recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida.» Catecismo (Nº1677)