ETERNAMENTE FELICES

Las lecturas de hoy y el santo que celebramos (san Clemente I), nos invitan a estar ALEGRES en el Señor porque nos ha concedido la ETERNIDAD.

San Clemente, papa y mártir, fue desterrado de Roma y durante su exilio muchos paganos pidieron ser bautizados. Este hecho nos permite ver que a Dios nada se le escapa de las manos y que de los males como puede ser el exilio del papa, saca grandes bienes como es el bautismo de los no creyentes.

Alabemos a Dios en este día que nos recuerda que ¡no podemos vivir como si Cristo no hubiera resucitado! Después de la muerte viene la Resurrección y con ella, la eternidad. El Padre Eterno nos invita a nosotros, sus hijos, a mirar al Cielo y darle gracias porque, por fe, sabemos que Ahí arriba todas nuestras necesidades, anhelos, ansias, tristezas, dolores y vacíos se acabarán. Demos gracias a Dios que nos ha preparado una casa definitiva. Nada de lo que nos ata en la tierra nos hará falta en el Cielo porque allí ya estaremos totalmente colmados pues le veremos cara a cara, tal cual es.

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