“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”…

Hoy está con nosotros el hermano Mateo, quien reflexionando el Evangelio de san Mateo 22, 15-21, nos explicará que Dios no nos impide dar al César lo que es del César pero tenemos que recordar que lo más importante es: dar a Dios lo que es de Dios; porque la imagen del César es corruptible, pasa, se acaba, pero la de Dios no se corrompe, no pasa, no se acaba, es eterna.