23 de Agosto: Santa Rosa de Lima, virgen (1586-1617)

Nació en Lima, Perú, en 1586, fue la primera mujer americana declarada santa. Desde pequeñita tuvo una gran inclinación a la oración y a la meditación. Decidió irse de monja agustina, pero al arrodillarse ante la imagen de la Virgen para pedirle que le iluminara, no pudo levantarse del suelo. Entonces se dio cuenta de que la voluntad de Dios para ella era otra. Siguió pidiendo a Dios que le indicara a qué asociación religiosa debía ingresar, y empezó a llegar junto a ella, cada día, una mariposa de color blanco y negro; así entendió que debería buscar una orden que tuviera un hábito blanco y negro. Eran las terciarias dominicas, mujeres que llevaban vida de religiosas, pero vivían en sus propias casas. La más famosa era Santa Catalina de Siena, y así como ella, sus oraciones y penitencias conseguían numerosas conversiones de pecadores. Murió el 24 de agosto de 1617. Más tarde fue declarada santa y el Papa la proclamó Patrona de América Latina.

22 de Agosto: San Juan Wall, presbítero y mártir (1620-1679)

Desde el reinado de Enrique VIII en Inglaterra sucedieron varias persecuciones a la Iglesia, entre las que murieron aproximadamente 600 mártires. La Jerarquía de Inglaterra y Gales presentó a la Iglesia 252 Venerables, de los cuales fueron beatificados 136 por Pío XI y 85 por San Juan Pablo II. Más tarde, en 1970, el Papa Pablo VI canonizó «Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales», entre los que dieron su vida por Cristo dos franciscanos: John Jones y Jhon Wall. Este último nació en Chingle Hall (Inglaterra) en 1620. A los trece años ingresó en el seminario de Douai (Francia), a los veintiuno marchó a Roma (Italia), donde recibió la ordenación sacerdotal (1645). Después de 6 años vistió el hábito franciscano en Douai. Pasó unos años en el convento y luego lo enviaron al condado de Worcester (Inglaterra), donde estuvo misionando en privado aproximadamente veinte años; aunque los corazones no estaban muy dispuestos, el clima político era favorable a los designios de Dios. Posteriormente volvió la persecución contra los católicos: a Jhon lo obligaron a prestar el juramento de supremacía religiosa del Rey, pero en su negativa fue recluido y aislado. Por su fe y fidelidad al Papa y a la Iglesia católica, fue acusado junto con un grupo de sacerdotes, de un supuesto complot que suponía llevar soldados franceses a Inglaterra. Al final, fueron ahorcados en 1679, en Worcester. Pío XI dedicó a ellos unas hermosas palabras: «Los mártires ingleses pueden definirse mártires de la Iglesia Católica, de la romanidad, de la primacía papal de esta Iglesia. El duelo lo fue entre derechos del César y derechos de Dios, y estos mártires murieron proclamando los derechos del César… Pero fueron noblemente intransigentes cuando esos derechos se quisieron anteponer a los derechos de Dios, que se identifican con los derechos de la Iglesia, con los derechos del Vicario de Cristo» (9-10 dic. 1929).

21 de Agosto: San Pio X, Papa (1835-1914)

José Sarto, luego Pío X, nació en Riese, cerca de Venecia, Italia en 1835 en el seno de una familia humilde. Siendo niño perdió a su padre, por lo que pensó dejar de estudiar para ayudar a su madre; sin embargo ella se lo impidió y continuó sus estudios en el seminario.  Una vez ordenado, fue vicario parroquial, párroco, canónigo, obispo de Mantua y Cardenal de Venecia.  En 1903, al morir León XIII fue elegido Papa, lo aceptó convencido de que: “si Dios llama a un cargo, también da las gracias necesarias para llevarlo a cabo”. Escogió el nombre de Pío y se caracterizó por la pobreza, la humildad y la bondad. Decretó la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entiendan quien está en la Santa Hostia Consagrada. Esto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía. Además, promovió el estudio del Catecismo. Murió el 21 de agosto de 1914, después de once años de pontificado.

20 de Agosto: San Bernardo, abad (1090-1153)

Nació en Borgoña, Francia (cerca de Suiza) en el año 1090. Sus padres tuvieron siete hijos y a todos los formaron estrictamente. Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban, lo aceptó con gran alegría, pues, en aquel monasterio, hacía 15 años que no llegaban aspirantes religiosos. Al principio, su familia y amigos se opusieron, pero al final se fueron con él 31 compañeros de toda su familia, que llegaron también al convento de los Cistercienses a pedir ser admitidos de religiosos. En la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder de atracción tan grande para llevar hombres y mujeres a las comunidades religiosas, como el que recibió Bernardo. Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban “el cazador de almas y vocaciones”. Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa. Murió el 20 de agosto del año 1153, tenía 63 años. El sumo pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

19 de Agosto: San Ezequiel Moreno, obispo (1848-1906)

Nació en 1848 en España, en el seno de una humilde familia que consideraba a la religión católica como su tesoro. A los 16 años ingresó al convento de los agustinos recoletos, y fue enviado como misionero a Filipinas, en donde fue ordenado sacerdote en 1871. Su principal labor apostólica la realizó en Bogotá (Colombia), donde se dedicó a predicar, a atender a los enfermos y a la oración. En 1893 fue nombrado obispo. Su ardor misionero era muy grande y tenía un espíritu tan fuerte que ninguna pena, crítica o enfermedad pudo quebrantarlo. Por su entrega apasionada a Dios y su labor, se le considera como uno de los más grandes apóstoles de la Evangelización de América. Cuando se enfermó de cáncer, volvió a España, donde murió el 19 de agosto de 1906. Es intercesor de los enfermos de cáncer.

18 de Agosto: Santa Elena, Reina (244 – 330)

Siendo joven se casó con Constancio Cloro, noble general romano, con quien tuvo por hijo a Constantino. El emperador Maximino ofreció a Constancio el título de césar, pero para ello debía repudiar a Elena y casarse con su hijastra. Así sucedió durante 14 años, pero en medio de la soledad, ella conoció a Dios y se convirtió al cristianismo. A la muerte de Constancio, su hijo Constantino fue proclamado emperador y antes de ir a una batalla, vio en sueños a Cristo que le mostraba la Cruz y le decía: “Con este signo vencerás”. Tras la victoria, decretó la libertad de los cristianos. Elena, nombrada emperatriz por su hijo, mantuvo la sencillez en sus vestidos y ayudaba continuamente a los pobres, era supremamente piadosa y pasaba muchas horas en el templo rezando. Es reconocida por buscar las reliquias de la Vera Cruz, buscar los restos de los Reyes Magos, así como los del Apóstol Matías. Construyó allí 3 templos: en el Calvario, en el Monte de los Olivos y en Belén. Elena murió en un lugar de Oriente y sus restos fueron trasladados a Roma, donde reposan dentro un sarcófago en el museo del Vaticano. Es patrona de Arqueólogos, conversos, matrimonios difíciles, divorciados y emperatrices.

17 de Agosto: Santa Beatriz de Silva, virgen (1424 o 1437 – 1492)

Hija de nobles, nació en Campo Mayor – Portugal. Sus padres fueron Ruy Gómez de Silva e Isabel de Meneses. Tenía 11 hermanos que fueron educados en la fe, con gran devoción a la Virgen María, por sus padres y los hermanos franciscanos. Isabel de Portugal la eligió como dama de la corte y su belleza no pasó desapercibida. Sin embargo, el despecho, la envidia y la maledicencia no tardaron en llegar. Un día la reina impulsada por los celos la empujó a un baúl donde la encerró con llave durante tres días. Allí se le apareció la Virgen vestida de blanco y cubierta por un manto azul, y le anunció que sería la fundadora de una nueva comunidad bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Rescatada por su tío, abandonó el palacio y se retiró a un monasterio en Toledo. Pasaron 30 años hasta que Beatriz logra fundar la Orden de la Inmaculada Concepción, con ayuda de Isabel la Católica, y el Papa Inocencio VIII, que aprobó la incorporación del carisma mariano a las reglas de la nueva orden.

16 de Agosto: San Roque, peregrino (S.XIII-S. XIV)

Hijo del gobernador de Montpellier (sur de Francia). Después de morir sus padres, a los 20 años vendió sus posesiones, repartió el dinero a los pobres y se fue como pobre peregrino a Roma. Se declaró una peste de tifo y Roque se dedicó a atender a los más abandonados. Se dice que a muchos de los afectados les curaba con sólo hacerles la señal de la Santa Cruz sobre su frente. Con todos practicaba la más exquisita caridad. Después de un tiempo se contagió y no queriendo molestar a nadie, se retiró a un bosque solitario. Un perro de la ciudad le llevaba cada día un pan de la mesa de su amo. Un día el dueño siguió al perro y encontró al santo, lo llevó a su casa y lo curó. Apenas curado volvió a su ciudad, que estaba en guerra. Los militares lo confunden con un espía y lo encarcelan. Estuvo 5 años en prisión, ofreciendo sus penas y humillaciones por la salvación de las almas. Murió en la cárcel, y al prepararlo para la sepultura descubrieron quien era en verdad. Este santo es patrono de los peregrinos, de los contagiados por epidemias, de los enfermeros, de los calumniados, entre otros.

15 de Agosto: Asunción de Santa María Virgen a los Cielos

La solemnidad de este día tiene un doble festejo: La feliz partida de María de esta vida y la Asunción de su cuerpo al cielo. La que fue Madre de Dios e Inmaculada desde su concepción, no podía sufrir la corrupción del sepulcro. Su santa dormición fue una manifestación de su amor entrañable a Dios, quien dispuso su raudo vuelo de paloma a lo más encumbrado de los Cielos, cortejada por los coros angélicos. El papa Pío XII, cediendo a su personal creencia y filial devoción, y respondiendo también al unánime voto y sentir de toda la cristiandad, define Dogma de la fe cristiana la Asunción de María a los Cielos en cuerpo y alma, para gloria de la excelsa Señora y esperanza de sus hijos militantes en la tierra.

S.S. Emérito Benedicto XVI dijo refiriéndose a esta fiesta:

«La fiesta de la Asunción es un día de alegría. Dios ha vencido. El amor ha vencido. Ha vencido la vida. Se ha puesto de manifiesto que el amor es más fuerte que la muerte, que Dios tiene la verdadera fuerza, y su fuerza es bondad y amor. María fue elevada al cielo en cuerpo y alma:  en Dios también hay lugar para el cuerpo. El cielo ya no es para nosotros una esfera muy lejana y desconocida. En el cielo tenemos una madre. Y la Madre de Dios, la Madre del Hijo de Dios, es nuestra madre. Él mismo lo dijo. La hizo madre nuestra cuando dijo al discípulo y a todos nosotros:  “He aquí a tu madre”. En el cielo tenemos una madre. El cielo está abierto; el cielo tiene un corazón».

14 de Agosto: San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir (1894-1941)

De niño, frecuentemente oraba llorando en un altar escondido entre dos roperos. Su madre le pidió que le contara todo. El niño le contó cómo ante sus ruegos a la Virgen sobre qué sería de él, Ella se le presentó con dos coronas, una blanca y otra roja; significando su perseverancia en la pureza y el martirio. Él aceptó las dos. Ingresó en los franciscanos y fundó la “Milicia de la Inmaculada”, y la “Ciudad de la Inmaculada” en Polonia y luego en Japón. Al regresar a Polonia, es apresado y enviado a Auschwitz. Como castigo, por la huida de un prisionero, 10 internos son condenados a morir de hambre. Él ofrece intercambiarse por un padre de familia. Después de 2 semanas aislados, sólo él queda vivo y le aplican una inyección letal. San Juan Pablo II en 1982 lo canoniza como Mártir de la Caridad. En la homilía dijo: “En esta muerte, terrible desde el punto de vista humano, estaba toda la definitiva grandeza del acto y de la opción humanas: voluntariamente se ofreció a la muerte por amor”.