10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino (1245 – 1305)

Nació en Castel Sant’Angelo (Italia) alrededor de 1245. Cuando era niño oraba con mucho fervor durante horas y escuchaba la Palabra de Dios con mucho entusiasmo. Después de escuchar la predicación de un fraile agustino decidió renunciar al mundo e ingresar en aquella orden. Fue ordenado sacerdote en 1271, en el convento de Cingole. Cuatro años después se trasladó definitivamente a Tolentino, donde pasó el resto de su vida. Predicaba en las calles y pasaba largas horas en el confesionario. Cuando el Señor obraba algún milagro a través del santo, él decía: “no digan nada sobre esto. Denle gracias a Dios, no a mí”. Padeció por mucho tiempo dolores de estómago, hasta que la Virgen María se le apareció y le dijo que mojara un trozo de pan en agua y se lo comiera. Él obedeció, y después de comérselo quedó sanado. Desde entonces, el padre Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a repartirlos entre los enfermos, obteniendo milagrosas curaciones. Su última enfermedad duró un año, y murió santamente el 10 de septiembre de 1305.

9 de septiembre San Pedro Claver (1580-1654)

Nació en Verdú (España) en 1580, hijo de Pedro Claver y Juana Corberó. Trabajó en el campo con su familia hasta que, a sus 22 años, ingresó en la “Compañía de Jesús”. Mientras estudiaba filosofía en Mallorca, conoció a san Alonso Rodríguez, quien profetizó su futura misión en Nueva Granada, hacia donde partió en 1610. Estudió teología en Santa Fe de Bogotá, y fue ordenado sacerdote en Cartagena en 1616. Se encontró en allí con el gran drama de la esclavitud institucionalizada. Los esclavos, en su mayoría africanos, eran forzados a trabajar en la agricultura, minas y construcción. Pedro, impresionado por ello, se dedicó al cuidado y evangelización de los esclavos negros. Atendía uno a uno cerca de mil esclavos que llegaban cada mes a las costas de Cartagena. Debido a la dificultad del idioma, el padre Claver organizó grupos de intérpretes, a los que instruyó para que fueran catequistas. En esta misión encontró gran oposición, pero perseveró asistido por la gracia de Dios. Murió el 9 de septiembre de 1654. Su cuerpo se conserva incorrupto en Cartagena (Colombia).

 

8 de septiembre: Natividad de la Santísima Virgen María

El origen de esta fiesta se remonta al siglo V. Se inició en Jerusalén, en torno a la dedicación de una iglesia a la Virgen María, que más tarde se convertiría en la Basílica de Santa Ana (siglo XII). Una tradición sitúa allí el lugar de nacimiento de la Santísima Virgen, junto a la piscina probática; lo cual fue confirmado por el patriarca Sofronio en el siglo VII, y más tarde por la arqueología. Esta fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. La celebración de la Natividad de la Santísima Virgen en este día motivó que la fiesta de la Inmaculada Concepción se conmemorara el 8 de diciembre (nueve meses antes). San Juan Damasceno conmemorando el nacimiento de la Virgen en esta Basílica dijo: “¡Ea, pueblos todos, hombres de cualquier raza y lugar, de cualquier época y condición, celebremos con alegría la fiesta natalicia del gozo de todo el Universo! Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo. Ésta escuchó la sentencia divina: parirás con dolor. A María, por el contrario, se le dijo: ¡Alégrate, llena de gracia!…”

7 de septiembre: Beatos mártires Tomás Tsuji (presbítero Jesuita), Luis Maki y su hijo Juan (s. XVI-XVII)

Tomás Tsuji nació en la isla japonesa de Kyushu, hacia 1571, en una familia noble, no cristiana. En 1589 se convirtió al cristianismo e ingresó en la “Compañía de Jesús”. En 1614 se decretó un edicto expulsando a los sacerdotes de Japón y empezó la persecución contra los cristianos, que se trasladaron a Macao por un período de cuatro años. Volvió a Japón en 1618 disfrazado de mercader. La fiereza de la persecución y el trabajo que pesaba sobre él, le llevaron a tal desanimo, que pidió le dispensaran de sus votos y salió de la Compañía de Jesús. Arrepentido, enseguida pidió su reingreso. Entonces en 1626 fue readmitido y destinado a Nagasaki. Luis Maki y su hijo adoptivo Juan (de veintisiete años), vivían allí conscientes del peligro de ser cristianos, pero decididos a permanecer así en cualquier circunstancia. Fueron apresados conducidos a la colina de los Mártires de Nagasaki donde les ataron a imponentes postes y seguidamente quemados vivos el 7 de septiembre de 1627.

 

6 de septiembre: San Eleuterio, abad (S.VI)

Fue abad del monasterio de San Marcos Evangelista en Spoleto (Italia).  Imitó fielmente las admirables virtudes de su amigo San Gregorio Magno (Papa), quien lo alabó por su simplicidad y compunción de espíritu, y que cuenta en uno de sus relatos que unas monjas habían confiado al santo abad la custodia de un niño, a quien los malos espíritus perturbaban todas las noches. Como pasaran varios días sin notarse fenómenos extraños, el abad comentó a sus monjes que Satanás tenía asustadas a las pobres monjas, pero que ahora estaba con miedo y por eso no se manifestaba. Al punto, el mal espíritu se apoderó del niño y comenzó a maltratarlo. Eleuterio cayó en la cuenta de que su expresión fue de soberbia y presunción. Lloró dolorido su pecado y pidió a los monjes oraciones, haciéndoles esta proposición: «Que ninguno de nosotros vuelva a probar bocado hasta que el niño quede desposeído». Todos aceptaron la penitencia para que cesaran los embates y el niño quedó curado. Eleuterio vivió durante muchos años en el monasterio de San Gregorio en Roma, donde murió.

 

5 de Septiembre: Santa Teresa de Calcuta, religiosa fundadora (1910 – 1997)

Nació en 1910 en Macedonia y fue bautizada con el nombre de Agnes Gonxha. Hizo la Primera Comunión a los cinco años y un año más tarde, recibió la Confirmación. A los doce años sintió el deseo de ser misionera, y a los pies de la Virgen de Letnice escuchó la llamada de Dios a servirle. A los 18 años ingresó en la “Congregación de Nuestra Señora de Loreto” en Irlanda. Pasado un año, viajó a Calcuta (India), iniciando allí su labor misionera como maestra en un colegio de la Congregación. En la profesión de sus primeros votos recibió el nombre de Teresa. En 1946, mientras viajaba en tren, escuchó la voz de Dios que le llamaba a entregarse a los más pobres entre los pobres. Expresó su inquietud y le fue concedido permiso de salir del convento sin dejar de ser religiosa. Comenzó a enseñar a los niños en los suburbios más abandonados. Después fundó la “Congregación de las Misioneras de la Caridad” en la que algunas de sus antiguas alumnas quisieron compartir su vida austera; más adelante fundó la rama masculina y la contemplativa. La Madre Teresa se distinguió por su gran amor a Jesús en la Eucaristía, que transmitió a sus hijas, y por una profunda devoción a la Virgen María. Murió el 5 de septiembre de 1997. Sus últimas palabras fueron: “Jesús, te amo. Jesús, te amo”.

 

4 de Septiembre: Beato José Pascual Carda Saporta, presbítero y mártir (1893-1936)

Nació en Villarreal (España), en 1893. Descubrió pronto su vocación sacerdotal. Siendo subdiácono, es enviado al seminario de Tarragona como prefecto, y ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1918. Ingresó en la “Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos” y fue enviado a México, donde tomó gran aprecio a sus fieles, sirviendo en el Templo de San Felipe de Jesús” de la capital mexicana, como confesor y predicador. El gobierno expulsó a los Operarios en febrero de 1926, por lo cual el Padre José volvió a España. Fue destinado a Valencia, Toledo y Valladolid como director espiritual vocacional. En 1929 es nombrado rector del seminario de Belchite y posteriormente del seminario de Ciudad Real. Estaba en Tortosa cuando inició la Guerra Civil española. Volvió a su pueblo y el 26 de agosto los milicianos lo llevaron detenido a un ex-convento de dominicas. El 4 de septiembre de 1936 lo llevaron en un vehículo hacia las cercanías de Oropesa, donde fue fusilado.

3 de Septiembre: San Gregorio Magno, Papa (540 – 604)

En el año 540 en el seno de la familia Anicci, de la cual habían surgido otros dos Papas, nació san Gregorio Magno en Roma. Estudió derecho y fue nombrado prefecto de la ciudad en el año 573. Cuando su padre murió, heredó su fortuna, y con ella construyó siete monasterios en Roma. Él mismo ingresó en la vida monástica a los 35 años y en el año 578 el Papa Benedicto I le ordenó sacerdote. Fue nombrado legado pontificio de Constantinopla y tras la muerte del Sumo Pontífice Pelagio, le eligieron Papa.

En esta misión se distinguió por su palabra llena de sabiduría, diligente servicio, e interés misionero por la grey. Su acción pastoral ha quedado reflejada en sus escritos: Regla pastoral, Diálogos, Sacramentario y Antifonario, además de sus comentarios bíblicos y cartas. A este sumo Pontífice se le recuerda también por la revisión y reestructuración de la música sacra (de ahí se le llama “cantos gregorianos”) y la fundación de la “Schola Cantorum de Roma”. Murió el 12 de marzo del año 604.

2 de Septiembre: San Juan María de Lau d’Allemans, obispo y mártir (1738-1792)

Nació en Biras (Francia), en 1738. Hizo sus estudios de Teología en el seminario de San Sulpicio. Fue arzobispo de Arlés. Procuró elevar el nivel moral y cultural del clero, guardando la disciplina eclesiástica, la buena organización de la Iglesia y la dignidad litúrgica. Junto con otro obispo, presentó una moción a la “Constitución Civil del Clero”, y propuso la creación de un “Concilio Nacional” en Francia. Se negó a prestar el juramento constitucional, por lo que fue deportado con los demás obispos refractarios. Ante tal injusticia protestó, considerándola contraria a los principios de libertad religiosa que la Revolución Francesa aparentaba resguardar. Finalmente fue detenido junto a otros clérigos disidentes, y, acusados ante el tribunal, les encarcelaron en un convento carmelita confiscado en París. Exhortó a los sacerdotes y religiosos encarcelados con él, a afrontar el martirio como gracia de Dios, preparándose con el sacramento de la Penitencia antes de partir a recibir la corona merecida a su perseverancia. Fue ejecutado el 2 de septiembre de 1792, al negarse nuevamente, junto con dos sacerdotes más, a prestar juramento impío.

1 de Septiembre: San Josué (apróx. S. XIII a.C.)

Josué, hijo de Nun, de la tribu de Efraín, nació en Egipto. Su nombre significa “el Señor salva”. Fue uno de los doce exploradores enviados por Moisés a la tierra de Canaán, y el único, junto con Caleb, en confiar en la Palabra de Dios. Fue elegido por el Señor como instrumento, para realizar el plan de conquista de la tierra prometida; por ello recibió la imposición de manos de Moisés, sucediéndole como líder de los israelitas, lleno de Espíritu de sabiduría. Una vez muerto Moisés, dejándose guiar en todo por el Señor, conquistó la mayor parte del territorio de Canaán y la distribuyó entre las doce tribus de Israel. En su ancianidad convocó una asamblea en Siquem y recomendó a los israelitas que mantuvieran su fidelidad al Señor. Según el Libro de la Sagrada Escritura que lleva su nombre, “murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de 110 años. Fue enterrado en el término de su heredad, en Timnat Séraj, que está en la montaña de Efraím, al norte del monte Gaás.”