4 de Septiembre: Beato José Pascual Carda Saporta, presbítero y mártir (1893-1936)

Nació en Villarreal (España), en 1893. Descubrió pronto su vocación sacerdotal. Siendo subdiácono, es enviado al seminario de Tarragona como prefecto, y ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1918. Ingresó en la “Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos” y fue enviado a México, donde tomó gran aprecio a sus fieles, sirviendo en el Templo de San Felipe de Jesús” de la capital mexicana, como confesor y predicador. El gobierno expulsó a los Operarios en febrero de 1926, por lo cual el Padre José volvió a España. Fue destinado a Valencia, Toledo y Valladolid como director espiritual vocacional. En 1929 es nombrado rector del seminario de Belchite y posteriormente del seminario de Ciudad Real. Estaba en Tortosa cuando inició la Guerra Civil española. Volvió a su pueblo y el 26 de agosto los milicianos lo llevaron detenido a un ex-convento de dominicas. El 4 de septiembre de 1936 lo llevaron en un vehículo hacia las cercanías de Oropesa, donde fue fusilado.

3 de Septiembre: San Gregorio Magno, Papa (540 – 604)

En el año 540 en el seno de la familia Anicci, de la cual habían surgido otros dos Papas, nació san Gregorio Magno en Roma. Estudió derecho y fue nombrado prefecto de la ciudad en el año 573. Cuando su padre murió, heredó su fortuna, y con ella construyó siete monasterios en Roma. Él mismo ingresó en la vida monástica a los 35 años y en el año 578 el Papa Benedicto I le ordenó sacerdote. Fue nombrado legado pontificio de Constantinopla y tras la muerte del Sumo Pontífice Pelagio, le eligieron Papa.

En esta misión se distinguió por su palabra llena de sabiduría, diligente servicio, e interés misionero por la grey. Su acción pastoral ha quedado reflejada en sus escritos: Regla pastoral, Diálogos, Sacramentario y Antifonario, además de sus comentarios bíblicos y cartas. A este sumo Pontífice se le recuerda también por la revisión y reestructuración de la música sacra (de ahí se le llama “cantos gregorianos”) y la fundación de la “Schola Cantorum de Roma”. Murió el 12 de marzo del año 604.

2 de Septiembre: San Juan María de Lau d’Allemans, obispo y mártir (1738-1792)

Nació en Biras (Francia), en 1738. Hizo sus estudios de Teología en el seminario de San Sulpicio. Fue arzobispo de Arlés. Procuró elevar el nivel moral y cultural del clero, guardando la disciplina eclesiástica, la buena organización de la Iglesia y la dignidad litúrgica. Junto con otro obispo, presentó una moción a la “Constitución Civil del Clero”, y propuso la creación de un “Concilio Nacional” en Francia. Se negó a prestar el juramento constitucional, por lo que fue deportado con los demás obispos refractarios. Ante tal injusticia protestó, considerándola contraria a los principios de libertad religiosa que la Revolución Francesa aparentaba resguardar. Finalmente fue detenido junto a otros clérigos disidentes, y, acusados ante el tribunal, les encarcelaron en un convento carmelita confiscado en París. Exhortó a los sacerdotes y religiosos encarcelados con él, a afrontar el martirio como gracia de Dios, preparándose con el sacramento de la Penitencia antes de partir a recibir la corona merecida a su perseverancia. Fue ejecutado el 2 de septiembre de 1792, al negarse nuevamente, junto con dos sacerdotes más, a prestar juramento impío.

1 de Septiembre: San Josué (apróx. S. XIII a.C.)

Josué, hijo de Nun, de la tribu de Efraín, nació en Egipto. Su nombre significa “el Señor salva”. Fue uno de los doce exploradores enviados por Moisés a la tierra de Canaán, y el único, junto con Caleb, en confiar en la Palabra de Dios. Fue elegido por el Señor como instrumento, para realizar el plan de conquista de la tierra prometida; por ello recibió la imposición de manos de Moisés, sucediéndole como líder de los israelitas, lleno de Espíritu de sabiduría. Una vez muerto Moisés, dejándose guiar en todo por el Señor, conquistó la mayor parte del territorio de Canaán y la distribuyó entre las doce tribus de Israel. En su ancianidad convocó una asamblea en Siquem y recomendó a los israelitas que mantuvieran su fidelidad al Señor. Según el Libro de la Sagrada Escritura que lleva su nombre, “murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de 110 años. Fue enterrado en el término de su heredad, en Timnat Séraj, que está en la montaña de Efraím, al norte del monte Gaás.”

31 de Agosto: San Ramón Nonato, religioso (1200-1240)

Según la tradición, su madre murió en el campo volviendo de una ermita donde acudía frecuentemente a rezar en Portell, Lérida. Un noble que estaba de caza, al encontrarla, abrió con su daga el vientre y sacó a la criatura. Lo bautizaron con el nombre de su salvador: Ramón. A los 20 años entró en la orden de los Mercedarios. A los tres años de sus votos perpetuos, suplió al fundador en el servicio de “rescatador de cautivos”. Fue enviado a África, con una fuerte suma de dinero, rescatando a varios esclavos, pero al agotar los recursos, se ofreció como Rehén a cambio de la libertad de varios Cristianos. Sus verdugos, lo trataban con crueldad, pero no lo mataron. Su predicación y confianza, logró convertir incluso a algunos carceleros. Los jefes de éstos, enfurecidos, pusieron un candado a su boca, pero incluso así no dejó de predicar. El papa Gregorio IX lo nombró cardenal, pero no pudo tomar posesión del nombramiento, ya que falleció por una fiebre en el trayecto de vuelta, el domingo 31 de agosto de 1240. Está enterrado en San Nicolás, ermita donde sus padres pidieron tener un hijo.

30 de Agosto: Beato Alfredo Ildefonso Schuster, Obispo (1880-1954)

Nació en Roma el año 1880 de familia bávara. En 1898 inició el noviciado en el monasterio benedictino de San Pablo Extramuros de Roma. Estudió en el Colegio de San Anselmo y fue ordenado sacerdote en 1904. Cultivó de modo especial el estudio de la liturgia, el arte sagrado, la arqueología y la historia cristiana en la tradición monástica benedictina. Ocupó cargos importantes de su Orden y de la Iglesia. En 1918 fue elegido abad de su monasterio y el papa Pío XI lo nombró arzobispo de Milán en 1929, y después cardenal. Representó a la Iglesia en asuntos de carácter religioso y civil, pidiendo a los estados que renunciasen a sus pretensiones totalitarias sobre la juventud y la enseñanza; denunció abiertamente las persecuciones religiosas y las legislaciones racistas de su tiempo. En la II Guerra Mundial ayudó a las víctimas y, después, trabajó en la recuperación moral y material del pueblo. Llevaba vida de austeridad y penitencia, oraba mucho y servía a todos. Fue un excelente pastor. Murió en el seminario de Venegono el 30 de agosto de 1954.

29 de Agosto: El Martirio de san Juan Bautista, profeta (+ 30)

San Juan Bautista era un hombre dotado de todas las virtudes, que exhortaba a los judíos a practicar la justicia con los hombres y la piedad con Dios. Su ardiente predicación, su santidad y milagros, atrajeron la atención de los judíos sobre él, pero en vez de querer sobre sí las miradas de los hombres, las desviaba hacia las palabras que Dios pronunciaba por su boca; como un ángel del Señor, permanecía indiferente a las alabanzas y detracciones, y estaba atento únicamente a la voluntad de Dios. No se predicaba a sí mismo sino a Cristo, quien declaró que Juan era más grande que todos los santos de la antigua ley y el más grande de los nacidos de mujer. Aún así el rey Herodes (pese a que lo consideraba un hombre santo y lo escuchaba con gusto), como explica San Agustín, con su proceder “cometió el doble pecado de hacer un juramento precipitado y cumplirlo criminalmente”. Así, por anunciar y denunciar la verdad, en un baile murió el gran precursor del Salvador.

28 de Agosto: San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia (354-430)

Nació en Tagaste (África) el año 354; vivió una juventud desviada doctrinal y moralmente, por lo que tuvo cierta oscuridad del entendimiento y torpeza de la voluntad; esos males, unidos al orgullo, hicieron que Agustín profesara el maniqueísmo hasta los veintiocho años; aunque su madre Santa Mónica, le había enseñado a orar desde niño y le había instruido en la fe. Gracias a Dios y la fe de su madre, al fin se convirtió, estando en Milán, y fue bautizado por el obispo San Ambrosio. “Platón me llevó al conocimiento del verdadero Dios y Jesucristo me mostró el camino”. Vuelto a su patria, llevó una vida dedicada al ascetismo. Fue elegido obispo de Hipona, y durante treinta y cuatro años, en que ejerció este ministerio, fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de numerosos escritos, entre ellos, “las confesiones”, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana contra los errores doctrinales de su tiempo, y aún ahora nos ha dejado valiosos fundamentos para la defensa de la fe.  Escribió: “Fuimos bautizados, y se disipó en nosotros la inquietud de la vida pasada”. Es el más grande de los padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental. Murió el año 430.

27 de Agosto: Santa Mónica, viuda (332-387)

Santa Mónica, madre de San Agustín, nació en Tagaste (África del Norte) en el año 332. Fue bautizada siendo ya grande, y desde aquel día, su conversión fue admirable. Deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad, pero sus padres dispusieron su desposorio con Patricio, hombre bueno, pero de carácter muy fuerte, jugador y pagano, que no tenía gusto alguno por lo espiritual. Tuvieron tres hijos, de los cuales el mayor, Agustín, la hizo sufrir mucho por varias décadas. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios y al fin alcanzó de Dios la gracia de que Patricio y su madre se bautizaran. Agustín mientras tanto se hizo maniqueo, pero ella tuvo un sueño en el que se vio en un bosque llorando por la pérdida espiritual de su hijo, se le acercó un personaje muy resplandeciente y le dijo: “tu hijo volverá contigo”, y enseguida vio a Agustín junto a ella. Cuando Mónica viajó a Milán para encontrarse con su hijo, conoció a San Ambrosio, Arzobispo de aquella ciudad, quien le dijo para consolarla: Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”.  Efectivamente, este santo tuvo gran impacto en Agustín, quien, tocado en su interior por sus palabras, se convirtió, haciéndose bautizar en el 387. Obtenido el don de este sacramento para su hijo, Mónica dijo a Agustín: “Y a mí, ¿qué más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano”. Poco después le invadió una fiebre, y en pocos días se agravó. Fue asistida en su lecho de muerte por su hijo, en el 387, tenía entonces 55 años. Es patrona de las madres y de las esposas.

26 de Agosto: Beato Ceferino Namuncurá, indígena (1886-1905)

Nació en Chimpay – provincia de Río Negro (Argentina) el día 25 de agosto de 1886. Estudió en el colegio salesiano “Pío IX”. Allí inició el camino de la fe, que lo llevaría a ser testigo heroico de vida cristiana. Sobresalió en su interés por los estudios y decía: “Quiero estudiar para ser útil a mi pueblo”. Era muy piadoso, se apasionó por el catecismo, y se hizo amigo de todos. Conocer la vida de Santo Domingo Savio, le hizo querer imitarlo; y la primera Comunión, le hizo pactar absoluta fidelidad a su gran amigo Jesús. Deseaba ser sacerdote y volver a su pueblo para transmitir los valores salesianos; pero con 19 años, en marzo de 1905, enfermó de tuberculosis y fue internado en el sanatorio de los Hermanos de San Juan de Dios de la isla Tiberina, donde murió el 11 de mayo siguiente. Sus restos se encuentran ahora en el santuario de Fortín Mercedes, de Argentina, y su tumba es meta de peregrinaciones ininterrumpidas, porque goza de una gran fama de santidad entre el pueblo argentino.