A TI TE LO DIGO

La Confesion

El Evangelio de hoy (Lc 5, 17-26) narra la curación de un paralítico y la actitud de los fariseos ante tal hecho. Profundizando en este pasaje, vemos como la parálisis es signo de la reserva, del no amor y de la no entrega. De ahí que lo primero que el Señor diga al paralítico sea: “tus pecados están perdonados” ya que el pecado adormece el corazón impidiéndole amor, y lo paraliza para que no se entregue ni sirva. Los fariseos, al igual que el paralítico, no pueden moverse, pero la gran diferencia es que el paralítico es llevado, se deja mover. Los fariseos, en cambio, no se dejan amar ni permiten que Dios manifieste su misericordia porque, al considerarse limpios y sanos, reniegan del poder del Señor.

De ahí que Jesús les diga: “para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-

A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”

Así la curación del paralítico por el milagro del Señor, más allá de su parálisis, es el perdón de los pecados; PUES AHORA NO SÓLO PUEDE CAMINAR SINO QUE PUEDE VERDADERAMENTE AMAR.

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