A LOS CANSADOS Y AGOBIADOS

Nuestro Señor Jesucristo nos dirige hoy unas palabras breves y claras: VENID A MI. Éste es el cometido de todos los bautizados: ÉL.

Dios es tan bueno, se interesa tanto por nosotros y sabe tan bien lo que necesitamos, que nos dice siempre lo que hemos de hacer. Nos pide que tomemos su yugo porque precisamente lo que nos separa de Él es lo nuestro (nuestras ideas, preferencias, razones…) y es apropiándonos de lo suyo que realmente descansamos, pues reposamos en la Verdad. Imitándole, somos libres. Acogiendo TODO lo que Jesús nos quiere dar, descubriremos que su yugo es llevadero y su carga ligera porque no se trata de lo que se nos da sino de quién nos lo da.

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