9 de Julio: Santa Verónica Giuliani, virgen y mística (1660 – 1727)

Nació en Mercatello (Marcas, Italia) el año 1660. Era la menor de siete hermanas y su madre, que les dio una esmerada educación cristiana, falleció prematuramente. A los 16 años, pese a la continua oposición de su padre, entró en el monasterio de clarisas capuchinas de Città di Castello (Umbría), en el que ejerció varios cargos, entre ellos: maestra de novicias y abadesa. En el noviciado, tuvo pruebas espirituales muy intensas y grandes tentaciones de volver al mundo, pero se sometió obedientemente a la voluntad de sus directores espirituales. En 1678, el día de su profesión, tuvo un gran deseo de padecer en unión con Cristo para la conversión de los pecadores, cosa que se cumplió con creces, pues se destacó por su vida de oración y alta contemplación, acompañada de fenómenos místicos extraordinarios, relacionados especialmente con la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

A partir de 1693, su confesor le ordena registrar por escrito sus experiencias místicas, por lo que escribe su Diario, que consta de 42 volúmenes. El siguiente año, recibió la impresión de la Corona de Espinas en su cabeza, siendo las heridas visibles y el dolor permanente. El 5 de abril de 1697, Viernes Santo, recibió los estigmas de Cristo en sus manos, pies y costado. Después de muchos sufrimientos y consuelos, llagó a exclamar: “En un instante se me dio luz clara sobre todas las gracias particulares que Dios ha concedido a mi alma. Han sido tantas, tantas, que no me es posible decir el número”. Murió en su convento el 9 de julio de 1727. Es una de las grandes místicas de la Iglesia y su cuerpo está incorrupto en Cittá di Castello.