6 de Febrero: Santos Pablo Miki y compañeros, mártires (1862)

San Pablo Miki nació en Japón, en el seno de una familia de clase alta, hijo de un capitán del ejército. Desde niño fue instruido en la fe católica y mostró gran deseo de servir a Dios y a sus hermanos en su país, predicando la Palabra a los que le rodeaban. Muy joven, ingresó en la Compañía de Jesús, donde se dedicó a la misión, consiguiendo la conversión de muchas almas. Pero un nuevo emperador subió al poder y decretó el exilio del país de todos los cristianos. Pablo Miki y algunos más decidieron no acatar la orden y en su lugar seguir predicando y ayudando a los más necesitados. Al ser descubiertos, fueron llevados a juicio y torturados cruelmente para hacerles renegar de la fe. Les cortaron la oreja izquierda y les obligaron a caminar durante un mes por las calles, de modo que “sirviera de escarmiento” a quienes se hiciesen cristianos. Una vez llegados a Nagasaki, fueron crucificados y, horas después, traspasados con sables. De los 26 mártires, tres eran Jesuitas; seis, Franciscanos; y dieciséis, laicos. Fueron canonizados en 1862 por el beato Papa Pío IX.