5 de Agosto: Dedicación de la Basílica de Santa María (Ntra. Sra. de las Nieves)

En la segunda mitad del siglo IV, vivía en Roma un matrimonio de la nobleza que, por no haber tenido hijos, pedían a la Madre de Dios que les iluminase sobre cuál era la Divina Voluntad sobre su herencia. La Virgen les declaró en sueños y, por separado, su deseo de que fuese levantado un templo en su honor, en el lugar que apareciese cubierto de nieve. Los esposos contaron su visión al Papa Liberio, a quien el Señor le había revelado lo mismo. La noche del 4 de agosto, en pleno verano, encontraron cubierto de nieve el monte Esquilino, por lo cual dispusieron allí la construcción del templo. En el siglo V, fue reconstruida por el Papa Sixto III y consagrada a la Virgen; el Concilio de Éfeso (431) precisamente había proclamado el dogma de la Maternidad Divina de María (en griego Theotokos). Actualmente en las celebraciones Eucarísticas solemnes, se dejan caer del techo pétalos de rosas blancas, en recuerdo del milagro y las incontables gracias recibidas.