31 de Marzo: Santa Balbina, mártir (S.II)

Era hija de Quirino, tribuno de las cárceles romanas. Dotada de una belleza extraordinaria, le había sobrevenido una grave enfermedad que cubrió todo su cuerpo de llagas, empañando al mismo tiempo la hermosura de su rostro, sin que ninguna de las medicinas de aquel tiempo surgiese efecto favorable alguno. Su padre, desesperado, acudió el Papa Alejandro, pidiéndole que rogara al Dios de los cristianos que sanase a su hija. Accediendo el Pontífice, mandó traer a Balbina a la cárcel donde se encontraba preso, e imponiéndole las manos y las reliquias que colgaban sobre su pecho, le curó. Padre e hija se convirtieron ante tal signo, pidiendo a continuación el bautismo. La joven Balbina hizo voto de virginidad, desprendiéndose de sus bienes para evitar ser cortejada por cualquier pretendiente. Eran aquellos tiempos de gran persecución. Quirino fue detenido y ejecutado, y mientras su hija le daba cristiana sepultura, fue sorprendida y apresada; después del interrogatorio en el que la santa proclamó con valentía su fe en Cristo, fue decapitada. Se sabe que su martirio fue el día 31 de marzo, entre el año 120 y 130.