MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 28

La actitud de Abraham frente al Señor, trae a nuestra mente aquellas palabras grabadas en la mente de los discípulos: «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35) …

Abraham escucha atentamente al Señor, y al comprender la sentencia dictada sobre aquellos pueblos, no pasa indiferente… se detiene… medita… y es entonces cuando, con sagacidad (¡el amor es creativo!) trata de salvar a aquellos que, lacerados por vicios y pecados están a punto de perecer… y, ¿a quién acude? A su AMIGO: Dios nuestro Señor; sabe que Él es Bueno, y atenderá su intercesión.

En la oración, podemos dedicarnos a pedir por nuestras necesidades, por lo que tenemos y lo que creemos que nos hace falta; mas… ¿por qué no atrevernos a interceder por los demás, por todos aquellos que actualmente se hallan sumergidos en el pecado y la maldad, como Sodoma y Gomorra?

¡Acojamos el llamado que hace Nuestra Señora en Fátima:

«Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores; que van muchas almas al infierno, porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas.»!