MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 26

Muchos en la actualidad, ven el precioso don de ser padres de familia como una carga, ya por los desórdenes morales que se ven, por la rebeldía de los hijos, o bien, por pensar que tal responsabilidad coarta su libertad para hacer lo que quisiesen, aquello a lo que quizá se dedicaban antes de ser padres.

Pero este horizonte oscuro y sin esperanza es sólo una tentación, y ¡hemos de estar alerta para no dejarnos vencer! Dios nuestro Señor nos concede la gracia para perseverar juntos en las luchas y fortalecer nuestra unión en la fe. Por eso es tan urgente el llamado a volver a rezar en familia, pues «Familia que reza unida, permanece unida».

Les compartimos un pequeño relato del fallecido Cardenal Cafarra:

«Vendrá un momento en que la batalla decisiva entre Cristo y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y la familia. Aquellos que trabajen por el matrimonio y la familia sufrirán tribulaciones y persecuciones en todo sentido. Pero, padre, no tenga miedo, porque Nuestra Señora ya ha aplastado su cabeza.»

CONFIEMOS A NUESTRA SEÑORA HOY, POR INTERCESIÓN DE SUS PADRES: SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, LAS FAMILIAS DEL MUNDO ENTERO.