MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 24

La primera lectura de hoy nos habla de la Bondad de Dios, que no se deja ganar en generosidad… Sin embargo, vemos el contraste de nuestro modo de obrar con el suyo…

Los israelitas habían visto prodigios sin igual: Los obrados en Egipto, las plagas con que fue asolado el país; el Mar Rojo abierto, pasar por en medio como por tierra seca, etc. Pese a ello, cuando sintieron hambre, lo olvidaron, desconfiaron y murmuraron …

Con frecuencia, disfrutamos de los milagros del Señor casi sin darnos cuenta; pero cuando sobreviene un momento difícil, echamos en el olvido cuántas maravillas ha hecho en favor nuestro durante nuestra corta o larga vida…

¡Aprendamos de nuestra Madre Santísima! Ella nos enseña a deleitarnos en la Voluntad de Dios, y a reconocer que también, por nosotros: «el Poderoso ha hecho obras grandes».