1 de Mayo: San José Obrero

Esta celebración litúrgica fue instituida el 1º de mayo de 1955 por el Papa Pío XII, que encomendó al santo patriarca la custodia de las familias de los trabajadores, pidiendo: “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”. Más tarde, en 1989, san Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Redemptoris Custos, sobre la figura y la misión de san José, escribiría: «Expresión cotidiana de este amor en la vida de la Familia de Nazaret es el trabajo. El texto evangélico precisa el tipo de trabajo con el que José trataba de asegurar el mantenimiento de la Familia: el de carpintero. Esta simple palabra abarca toda la vida de José […] El trabajo humano y, en particular, los trabajos manuales tienen en el Evangelio un significado especial. Junto con la humanidad del Hijo de Dios, el trabajo ha formado parte del misterio de la Encarnación, y también ha sido redimido de modo particular. Gracias a su banco de trabajo sobre el que ejercía su profesión con Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la Redención».

“Permaneced en Mi”

Homilía: Domingo IV de Pascua

Homilía Tercer Domingo de Pascua

“La Misericordia de Dios”

Homilía: Domingo de Resurrección

Homilía: Vigilia Pascual