Sábado 25 de Noviembre

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Macabeos 6, 1-13

 

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte cuando se enteró de que había en Persia una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas depositadas allí por Alejandro el de Filipo, rey de Macedonia, primer rey de los griegos.

Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarlo.

Antíoco tuvo que huir y emprendió apesadumbrado el viaje de vuelta a Babilonia.

Cuando él se encontraba todavía en Persia, llegó un mensajero con la noticia de que la expedición militar contra Judea había fracasado y que Lisias, que en un primero momento se había presentado como caudillo de un poderoso ejército, había huido ante los judíos; estos, sintiéndose fuertes con las armas, pertrechos y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado la abominación de la desolación construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes y habían hecho lo mismo en Bet Sur, ciudad que pertenecía al rey.

Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama y enfermó de tristeza, porque no le habían salido las cosas como quería.

Allí pasó muchos días, cada vez más triste. Pensó que se moría, llamó a todos sus Amigos y les dijo: «El sueño ha huido de mis ojos y estoy abrumado por las preocupaciones, y me digo: “¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, que era feliz y querido cuando era poderoso! Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando todo el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase sin motivo a los habitantes de Judea. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera”».

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 9, 2-3. 4 y 6. 16 y 19

 

R/.  Gozaré con tu salvación, Señor.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

proclamando todas tus maravillas;

me alegro y exulto contigo,

y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,

cayeron y perecieron ante tu rostro.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío

y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,

su pie quedó prendido en la red que escondieron.

Él no olvida jamás al pobre,

ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 20, 27-40

 

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».

Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.

Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para Él todos están vivos».

Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro».

Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.

25 de Noviembre: Santa Catalina de Alejandría (287-305)

Era una joven muy bien educada del siglo IV, en quien resaltaba su agudeza, ingenio, sabiduría y fortaleza y a quien apasionaba el deseo de la verdad. Había recorrido varias escuelas de filosofía, pero al parecer, después del encuentro con un ermitaño creyó en nuestro Señor Jesucristo y se hizo bautizar, tenía 18 años. Predicó el Evangelio de Cristo en Alejandría, Egipto, y se presentó ante el emperador Maximino para reprocharle su idolatría, la cual con edicto había impuesto al imperio. Puesta a prueba frente a 50 filósofos, proclamó tan llena del Espíritu Santo la verdadera fe, que éstos terminaron por convertirse al cristianismo y fueron condenados a muerte junto con Catalina, que, puesta en la cárcel movió con su testimonio a la emperatriz y al jefe de las fuerzas armadas a abrazar el cristianismo. Según la tradición, antes de ser decapitada, la colocaron entre dos ruedas con ganchos con intención de destrozarla, pero por un prodigio divino, aquel cruel instrumento de tortura fue despedazado por un rayo. Es protectora de las esposas, las vírgenes, los niños y los que trabajan con ruedas y cuchillos.

24 de Noviembre: San Andrés Dung-Lac y compañeros Mártires (1785- 1839)

El catolicismo comenzó en Vietnam en el siglo XVI. La Iglesia vietnamita señala que han existido un total de 53 edictos que, durante más de dos siglos, fueron decretados contra los cristianos en una de las persecuciones más crueles de la historia religiosa, estimándose en unos 130.000 la cifra de sus víctimas. De éstas, 117 fueron canonizadas, siendo San Andrés Dung-Lac el primero. Procedente de una familia muy humilde, san Andrés fue vendido a la edad de ocho años por sus padres y después de varias travesías conoció a un misionero cristiano, que se encargó de educarlo y formarlo en la fe hasta que Andrés fue ordenado sacerdote. El santo presbiterio fue perseguido por su fe y arrestado en tres ocasiones. Sus perseguidores le incitaron a la apostasía, pero él se negó, por eso le decapitaron. Se desconoce el paradero de su cadáver, pues todos los mártires de la fe en el territorio han sido enterrados de manera anónima, pero su recuerdo permanece. Fue canonizado por san Juan Pablo II en 1988, en tanto que las causas de sus compatriotas habían sido elevadas a los altares por la Santa Sede en cuatro beatificaciones diferentes, por los Pontífices León XIII, san Pío X, y Pío XII.

Viernes 24 de Noviembre

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Macabeos 4, 36-37. 52-59

 

En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: «Nuestros enemigos están vencidos; subamos, pues, a purificar el santuario y a restaurarlo».

Se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión.

El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno (es decir, casleu), todos madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos que habían reconstruido. Precisamente en el aniversario del día en que lo habían profanado los gentiles, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y timbales. Todo el pueblo se postró en tierra adorando y alabando al Cielo, que les había dado el triunfo.

Durante ocho días celebraron la consagración, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del santuario con coronas de oro y escudos. Restauraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo celebró una gran fiesta, que invalidó la profanación de los gentiles.

Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar con solemnes festejos, durante ocho días a partir del veinticinco del mes de casleu.

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

1 Crón 29, 10bc. 11abc- 11d-12a. 12bcd

 

R/.  Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel,

por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor, la majestad,

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo

De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,

en tu mano está el poder y la fuerza,

tú engrandeces y confortas a todos. R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48

 

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».

Todos los días enseñaba en el templo.

Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con Él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchándolo.

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.

23 de Noviembre: San Clemente I, papa (¿?-101)

Es el tercer sucesor de san Pedro, después de Lino y Cleto, a quienes siguió en el gobierno de la santa Iglesia Católica desde el año 88 hasta el año 97. Escribió una carta a los Corintios que, después de las cartas de san Pedro, es el documento papal más antiguo de la Iglesia. En ella quedaron recogidos bellos consejos, donde san Clemente recomienda paz y la concordia entre los fieles. Fue desterrado por el emperador romano Trajano a Crimea, confinado a realizar trabajos forzados con otros dos mil cristianos. Los obreros que como él picaban piedra, sufrían de deshidratación, ya que la fuente de agua más cercana se encontraba a 10 kilómetros. Clemente oró con mucho fervor y, en el mismo lugar en el que lo hizo, brotó una fuente de agua cristalina. Antiguas actas testifican que convirtió en su destierro a muchísimos paganos, que pidieron bautizarse. En cierta ocasión le exigieron que adorara a Júpiter y, ante su negativa, fue arrojado al mar con un hierro pesado al cuello. San Cirilo y san Metodio llevaron, en el año 860, los restos del santo mártir a Roma.

Jueves 23 de Noviembre

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Macabeos 2, 15-29

 

En aquellos días, los funcionarios reales, encargados de imponer la apostasía, llegaron a Modín para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos.

Matatías y sus hijos se reunieron aparte. Los funcionarios del rey tomaron la palabra y dijeron a Matatías: «Tú eres una persona ilustre, un hombre importante en esta ciudad, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones; y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de Amigos del rey; os premiarán con oro y plata y muchos regalos».

Pero Matatías respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos del rey le obedezcan apostatando de la religión de sus padres y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la Alianza de nuestros padres. ¡Dios me libre de abandonar la ley y nuestras costumbres! No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión ni a derecha ni a izquierda».

Nada más decirlo, un judío se adelantó a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modín, como lo mandaba el rey.

Al verlo, Matatías se indignó, tembló de cólera y, en un arrebato de ira santa, corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y, acto seguido, mató al funcionario real que obligaba a sacrificar y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Pinjás a Zimrí, hijo de Salu.

Luego empezó a decir a voz en grito por la ciudad: «¡Todo el que sienta celo por la ley y quiera mantener la Alianza, que me siga!».

Y se echó al monte, con sus hijos, dejando en la ciudad todo cuanto tenía.

Por entonces, muchos decidieron bajar al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir santamente de acuerdo con el derecho y la justicia.

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 49, 1b-2. 5-6.  14-15

 

R/.  Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

 

El Dios de los dioses, el Señor, habla:

convoca la tierra de oriente a occidente.

Desde Sión, la hermosa,

Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,

que sellaron mi pacto con un sacrificio».

Proclame el cielo su justicia;

Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,

cumple tus votos al Altísimo

e invócame el día del peligro:

yo te libraré, y tú me darás gloria». R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

 

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.

Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.

Miércoles 22 de Noviembre

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Macabeos 7, 1. 20-31

 

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.

En extremo admirable y digna de recuerdo fue la madre, quien, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno y les decía en su lengua patria: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno: yo no os regalé el aliento ni la vida, ni organicé los elementos de vuestro organismo. Fue el Creador del universo, quien modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, por su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley».

Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando.

Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo; más aún, le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por Amigo y le daría algún cargo.

Pero como el muchacho no le hacía el menor caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.

Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo: se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma patrio: «¡Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y te crié durante tres años, y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen, y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».

Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».

Palabra de Dios / Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 16, 1bcde. 5-6. 8 y 15

 

R/.  Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

 

Señor, escucha mi apelación,

atiende a mis clamores,

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;

inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,

a la sombra de tus alas escóndeme.

Yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28

 

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba Él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.

Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.

Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo”.

Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo: “No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.

Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez”.

Él le dijo: “Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.

El segundo llegó y dijo: “Tu mina, señor, ha rendido cinco”.

A ese le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.

El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.

Él le dijo: “Por tu boca tu juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”.

Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”.

Le dijeron: “Señor, ya tiene diez minas”.

“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».

Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor / Gloria a Ti Señor Jesús.

 

22 de Noviembre: Santa Cecilia, virgen y mártir (¿?-230)

Cecilia pertenecía a una de las principales familias nobles de Roma. Vestía una túnica de tela áspera y había consagrado a Dios la perla de su virginidad, a pesar de que sus padres la dieron en compromiso a un joven de nombre Valeriano. La doncella, ante la ardua persuasión de sus padres accedió a casarse, no sin antes advertir a su prometido que un ángel custodiaba su castidad e invitarle a hacerse cristiano y vivir juntos un matrimonio célibe, como condición para poder ver el celestial protector de su virginidad. Valeriano accedió a la propuesta y junto a su hermano Tiburcio fueron bautizados; en adelante se dedicaron a sepultar los cadáveres de los cristianos. Fueron arrestados y llevados ante el prefecto Almaquio, quien les incitó a adorar a los ídolos; al ver que se mantenían firmes en la adoración al único Dios verdadero, les decapitaron. Seguidamente fue detenida Cecilia, y Almaquio le exigió que adorase a los dioses y renunciara a la religión cristiana, pero ella le respondió que prefería la muerte antes que renegar de Cristo. Llevada a un horno para sofocarla, quedaron espantados al ver que en lugar de morir, cantaba gozosa, por lo que Almaquio ordenó su decapitación. Antes de morir, Cecilia pidió al papa Urbano que su casa fuera convertida en templo, y así se cumplió después del martirio, que acaeció el 22 de noviembre del 230.

Homilía, 19 de Noviembre