MEDITACIÓN DEL DÍA

JULIO 18

«Venid a Mí» -dice el Señor en este día.

Mas, ¿cómo vamos a Él? ¿Dónde podemos encontrarlo?… Algunos quizá nos respondan: “Ve a un campo y ponte en oración para que sientas a Dios”, o simplemente: “ponte de rodillas y habla a Dios” … sin mencionar lo que nos aconsejarían los seguidores de las corrientes new age…

Pero nosotros, que hemos recibido el don de la fe, sabemos que Dios se ha hecho hombre, ha querido dejarse tocar, más aún, ha dispuesto quedarse como Alimento en la Sagrada Eucaristía… No podemos ignorar que en el Santísimo Sacramento ¡ESTÁ JESÚS VIVO, PRESENTE REAL Y SUBSTANCIALMENTE! Y se ha quedado ahí para que le adoremos.

ÉL ESTA AHÍ!!!! Es desde la Sagrada Hostia que nos dice: «Venid a Mí», para escucharnos y hablarnos al corazón, para sanar nuestra mirada e iluminar nuestro entendimiento, para fortalecer nuestra débil voluntad y centrar así nuestro corazón, llenándolo de su Amor… No es porque lo sintamos que se hace presente, es porque Él lo ha dicho: «Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre…Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo», y su Palabra es Verdad.

¿Qué esperamos? Y, ¿por qué le hacemos esperar?

«No dejes la Visita al Santísimo. —Luego de la oración vocal que acostumbres, di a Jesús, realmente presente en el Sagrario, las preocupaciones de la jornada. —Y tendrás luces y ánimo para tu vida de cristiano.» (S. Josemaría Escrivá)