13 de Julio: San Enrique, rey y emperador (973 – 1024)

Fue hijo del duque de Baviera, donde nació en el año 973. Sucedió a su padre en el gobierno del ducado y fue elegido emperador de Alemania. El bienaventurado Enrique, no contento con las preocupaciones del gobierno temporal y queriendo alcanzar la corona de la inmortalidad, se propuso trabajar en favor del supremo Rey, para quien “servir es reinar”. Se dedicó con suma diligencia al engrandecimiento del culto divino, dotando y embelleciendo las iglesias. Deseoso de aceptar con sumisión la voluntad de Dios, puso siempre gran interés en la reforma de la vida de la Iglesia en su país. Fue oblato de la Orden de San Benito y es patrono de todos los oblatos de la orden benedictina. Fuera de sus fronteras, promovió la actividad misionera, siempre con el corazón puesto en Dios, y decía: La gloria presente, mientras se posee, es caduca y vana, a no ser que nos ayude en algún modo a pensar en la eternidad celestial. Murió en el año 1024 y fue canonizado por el Papa Eugenio III. Su esposa fue Santa Cunegunda.