12 de Noviembre: San Josafat, obispo y mártir (1580-1623)

Nació en 1580 en Lituania, que en aquel entonces era un país ortodoxo, y fue educado por su madre en la fe católica. La conversión de Lituania al catolicismo se debe en buena parte a San Josafat, pero su sangre tuvo que ser derramada para conseguir que sus paisanos aceptaran el catolicismo. Josafat se hizo religioso Basiliano y, más tarde fue ordenado sacerdote. Dedicó muchas horas a la oración, a la lectura y meditación en las Sagradas Escrituras y los libros escritos por los santos. Hacía muchas y muy grandes penitencias y pedía limosnas para los pobres. Fue nombrado superior del monasterio, pero varios de los monjes que allí vivían eran ortodoxos y anti-romanos. Con gran paciencia, prudencia y caridad, fue ganándose sus corazones. Los enemigos de la religión lo llamaban “ladrón de almas”. En 1617 fue nombrado arzobispo de Polotsk, y se encontró con que su arzobispado se hallaba sumido en el más completo abandono, sin embargo, con su labor mejoró notablemente. Mas, sucedió que algunos agitadores empezaron a recorrer los pueblos incitando una revuelta contra el santo, diciendo que no querían obedecer al Papa de Roma. Después de muchos ataques, lo asesinaron el 12 de noviembre de 1623. El papa declaró a san Josafat Patrono de los que trabajan por la unión de los cristianos.