11 de Agosto: Santa Clara, virgen (1194-1253)

De familia noble. Su madre se llamaba Ortolana y la bautizó con el nombre de Clara, porque durante su embarazo escuchó una voz interior que le decía: «De ti saldrá una luz que iluminará el mundo». A sus dieciocho años, Clara se consagró a Cristo haciéndose cortar los cabellos y vistiendo el sayal oscuro de la orden de San Francisco, iniciando una vida de pobreza radical, renunciando a todo lo que tenía y prometiendo vivir sin poseer nada. Comenzaba así la segunda Orden Franciscana: Las Damas Pobres o Clarisas. Esto sucedía en Santa María de los Ángeles (Porciúncula), iglesia restaurada por San Francisco, hasta trasladarse a San Damián (Cerca de Asís). Varias de las más importantes doncellas del entorno, se van sumando al número de las pobrecillas de Asís, entre ellas sus hermanas Inés y Beatriz, y su madre. Estando en el lecho gravemente enferma, recibió la visita del papa Inocencio IV, al que pidió la bendición y absolución de sus pecados, y de quien recibió la aprobación de su regla. Al día siguiente, 11 de agosto de 1253 moría diciendo: «Gracias Señor por haberme creado», lo que nos revela la fuerza del amor de Clara: pobre, gratuito y alegre.